Cómo escribir el discurso de bodas perfecto

¿Te toca dar el discurso para una boda y no sabes por dónde empezar? Pues eso sí que es un problema y no cuando te dice tu pareja: “Tenemos que hablar”. Porque sabes que después de eso no tienes que hablar: tienes que dormir en el sofá. 

Pero tú no quieres quedar mal en la boda y para eso necesitas dar el discurso de bodas perfecto. ¿Y cuál es el discurso de bodas perfecto? Sencillamente el que hacemos nosotros y sobre el que puedes pedirnos información en info@tododiscursos.com. ¿Y por qué es perfecto? Porque es personalizado para los novios. Enviamos un cuestionario para que nos cuentes datos y anécdotas sobre los novios y en base a eso elaboramos un discurso divertido, emotivo o un monólogo sobre la vida de los novios que hará reír tanto como cuando les dices a los del restaurante que quieres un menú baratito para la boda, o también un discurso emotivo que hará llorar tanto… como a tu padre cuando le dices que tiene que pagar el menú ya no tan baratito para la boda.

¿Quieres ser la sensación de la boda? Pues entonces olvídate de combinar americana roja con pajarita porque se la hayas visto en una peli a Mario Casas, porque a ti no te va a quedar igual… y de los tirantes ni hablamos. Pero si de verdad quieres ser la sensación con un discurso que haga reír a los novios, no dudes en contactar con nosotros y tu intervención será de lo que más se recuerde de la boda… a no ser que lleves pantalones pesqueros, que se va a recordar pero para mal.

Cómo escribir discursos para bodas en 10 sencillos pasos

Vale, ya está. Te ha caído el marrón encima. Catapum. No hay vuelta atrás: los novios, cargados de ilusión, te han pedido que pronuncies unas palabras en el día más especial de sus vidas. Y tú, cargado de agobio, no sabes por dónde empezar: si por el vino o por la cerveza para olvidarte del problemón que tienes encima.

Que no cunda el pánico. Todo tiene solución. Si sigues estos 10 pasos conseguirás un discurso de boda PER-FEC-TO. Y si me equivoco, te invito a un café. O algo más caro, venga, te invito a unos piñones.

  1. Respira hondo. ¡Calma! Hay dos sitios por donde las ideas no pueden fluir: una mente estresada y un concursante de Gran Hermano.
  2. No cometas el error de sentarte delante del ordenador con el firme propósito de escribir tu discurso de boda y no levantarte hasta que no lo consigas. La inspiración viene cuando quiere. Así que aprovecha los trayectos en metro, las esperas en el dentista, o los paseos con tu perro para recordar anécdotas divertidas que has vivido junto a los novios.
  3. En relación a esto… no dejes que tu discurso sea un resumen de estas anécdotas. La mayoría de personas que están ahí no las habrán vivido, por lo tanto, no les harán tanta gracia como a vosotros. Tienes que crear un texto universal, que mantenga el interés de todos los invitados.
  4. Si eres amigo o amiga del novio, no permitas que tu discurso gire todo alrededor de él. Incluye a su pareja todas las veces que puedas. La boda es de los dos por igual.
  5. Seguramente tendrás muchas cosas de las que hablar, pero selecciona las más importantes. Lo bueno, si breve, dos veces bueno.
  6. Haz reír. El humor es la mejor manera de romper el hielo y conectar con la gente.
  7. Haz llorar. Pero de la emoción, ¿eh? Si has roto el coche de la novia o del novio no es momento de decirlo.
  8. Evita las citas, frases hechas o fragmentos de películas en exceso. Puedes incluir una o dos, pero el resto del texto es mejor que sea más personal.
  9. Escribe frases sencillas, naturales, que casen (nunca mejor dicho) con tu manera de hablar. Así será más fácil que el día de la boda las recuerdes y puedas pronunciar tu discurso casi casi de memoria, mirándoles a los ojos.
  10. Si prefieres evitarte preocupaciones, deja que seamos nosotros quienes nos encarguemos de escribir tu discurso para la boda, ¡y tú vive la vida! Escríbenos a info@tododiscursos.com y crearemos tu discurso de bodas perfecto.