¡Hola, ya estoy aquí!

¡Qué cabeza la mía! Entre el trabajo, un niño de 4 años y una bebé de 10 meses, he olvidado pasarme por aquí durante mucho tiempo. ¿Pero quién puede culparme? 🙂 En estos meses, he seguido escribiendo discursos para bodas que, está mal que yo lo diga, han quedado preciosos. ¡Incluso he visto fotos de gente súper maja pronunciando estos discursos! Y me ha hecho mucha ilusión.

Sin embargo, he descuidado mi blog y un email recordándome el próximo pago de mi dominio, me ha puesto las pilas. ¿Estoy pagando un dominio que no utilizo? ¡De eso nada! Así que me he propuesto escribir más a menudo en esta página. Que con un post que ponga al año, ya será escribir más a menudo que lo que he estado haciendo últimamente…

¡En fin! Ya no me torturo más. Tengo ganas de utilizar este espacio porque le tengo mucho cariño a mi idea, mi proyecto, mi hobbie, de escribir discursos divertidos y emotivos para bodas. Os puedo asegurar que en los últimos 5 años he escrito muchos, pero muchos, muchos discursos, y sigo emocionándome con la historia que hay detrás de cada ceremonia.

Si tú también quieres un discurso bien chulo, escríbeme a info@tododiscursos.com y empecemos a charlar 😉

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Bienvenidos al tren con destino a

Valencia. O Madrid. He hecho este trayecto algo así como trillones de veces (vez arriba, vez  abajo) en los últimos años. Hasta hace unos meses, elegía siempre el vagón del silencio del AVE y aprovechaba el viaje para escribir, por ejemplo, un discurso para una boda o un monólogo personalizado

Desde mayo vivo permanentemente adosada a un bebé y cuando viaja conmigo ya no puedo elegir el vagón del silencio (porque “en silencio” es el único estado en el que no quiere estar) ni sacar el ordenador porque me faltan manos. A cambio, estoy conociendo a un montón de personas que se convierten en amigos mientras dura nuestro recorrido. 

Es el bebé quien nos vincula. Él les dedica su mejor sonrisa y entonces empezamos a hablar. No es un intercambio de dos frases, son conversaciones que duran decenas de kilómetros. Pero después, cuando el tren llega a su destino, cada uno sigue su rumbo y nos separamos esperando volver a coincidir en un próximo viaje. A veces acuden a mi mente después de un tiempo, como hoy, que he decidido escribir estas líneas porque quizás un día anden buscando ideas para un discurso para una boda o un monólogo personalizado y encuentren esta página. Y si es el caso, me encantaría que me dijeran hola. 

Aquí van mis amigos viajeros, una lista que espero ir ampliando:

-Iván Larrea y su mujer: empezamos a hablar porque compartimos una mesa. Él se dedica a hacer órganos de piedra (lo encontraréis googleando su nombre), ella es licenciada en Historia y trabajó muchos años en Telemadrid. Iván, ¡espero que estés totalmente recuperado de tu pierna! 

-Mamá de una niña de 18 meses: coincidimos de pie en la zona del vagón 7 donde dejamos los carritos. Hablamos de la maternidad, de cómo la gente se empeña en decirte lo que tienes que hacer y a qué edad tienes que sacar al niño de tu habitación. Tonterías. Lo único que tiene que hacer una madre es seguir su instinto. Ha funcionado así durante miles de años. A su hija tienen que operarle del corazón: irá bien, te lo aseguro.

-La abuela que todo nieto quiere tener: vive por Hortaleza y cuida a su nieta Victoria, de 4 meses. Un verdadero encanto.Dulce, cariñosa, y vive pegada al whatsapp. ¡La niñera perfecta! Sólo tiene una pega: es la niñera perfecta de otro bebé que no es el mío.

-Dolores: es maestra de infantil en un cole de Guadalajara. Habla a los nenes todo el tiempo en inglés. Amor en estado puro. Contestó a mis preguntas sobre las guarderías y hablamos largo y tendido de los medios de comunicación. Ella y su marido tenían un programa en una radio local. 

Si me leéis, amigos, escribidme aunque no queráis ningún discurso o monólogo. ¡Me gustará saber de vosotros!

 

Propósitos para 2016

  1. Comer menos chocolate
  2. Hacer más ejercicio. Bueno, hacer ejercicio.
  3. Contar hasta 10 antes de enfadarme. Y cuando llegue al 10, no enfadarme.
  4. No preocuparme tanto de las cosas que no dependen de mí. No preocuparme de las cosas que dependen de mí, sí ocuparme.
  5. Escuchar más conversaciones ajenas en el metro.
  6. Ser optimista, pensar que todo saldrá bien y esos rollos ‘happy flower’.
  7. Acabar lo que empie
  8. Ponerme en el lugar de los demás (y no me refiero a en la cola del supermercado)
  9. Tomar fruta. La tarta de manzana NO es fruta.
  10. ¡¡SEGUIR ESCRIBIENDO LOS DISCURSOS DE BODAS MÁS CHULIS DEL MUNDO!!
Encarga tu discurso en info@tododiscursos.com